El viernes 3 de julio se llevó adelante la Charla-Debate: “Lo crítico en la crisis”, en el Aula Magna de la Universidad Nacional de Río Cuarto, organizada por la Secretaría de Trabajo, con el acompañamiento de la Secretaría de Bienestar, el Área de Género de la universidad, Aturc y AGD.
La actividad contó con un panel integrado por el Lic. Gabriel Righetto MP 5253, El Dr. Jorge Berlaffa, la Lic. Claudia Cedrón MP 5913 y el Lic. Marcos Falletti MP 7188.
En el marco del tratamiento de la Ley de Salud Mental en el Congreso, lo que se pone en discusión es juntamente la noción de salud mental de la ley vigente (26.657), que se basa en un paradigma integral que entiende a la salud mental como un proceso que involucra componentes históricos, socioeconómicos, culturales, biológicos y psicológicos cuya preservación y mejoramiento implican una construcción social vinculada a la concreción de los derechos humanos y sociales.
La ley que se está tratando, implica un retroceso en la concepción de SM y en la atención de la misma ya que reduce la salud a la presencia o ausencia de trastornos mentales y vuelve a poner en el centro el modelo biomédico dejando a las demás disciplinas en un segundo plano.
De distintas maneras lo que se puso en conversación fue la crisis en la salud mental de las juventudes, sus manifestaciones más extremas en los suicidios e intentos de suicidio pero también otras formas que toma la urgencia subjetiva hoy. Uno de los interrogantes que se compartió fue ¿cuáles son los desafíos que la época plantea a las juventudes?, atravesamos una época marcada por las lógicas neoliberales de la expulsión del acceso a derechos, el borramiento de la condición de ciudadanía siendo reemplazada por la condición de consumidores “de pantallas” que conducen al aislamiento, al individualismo, a la gratificación automática y al desdibujamiento de un otro con quien compartir, no hay lugar para el afecto ni para el cuerpo a cuerpo. En estas lógicas de mercado el otro es una imagen precaria susceptible de ser contrincante y eliminado si fuese necesario. Los existenciarios juveniles son muy diferentes según el sector social al que nos refiramos, en los territorios barriales empobrecidos las pantallas a veces, se ofrecen a las infancias y juventudes como formas de sobrevivir a la crudeza del afuera. Balas, violencias, consumos problemáticos y crueldades o encierro y consumo tecnológico. Así transcurre el ser joven hoy.
Frente a la preocupación del mundo adulto por las juventudes, nos preguntamos ¿qué mundo les estamos ofreciendo?, ¿Cuánto de esto que nos preocupa en los nuevos modos de subjetivación es alimentado y promovido por el Estado, las instituciones, las familias? ¿Podemos seguir preguntándonos por las juventudes entre adultxs? Una joven alza la voz y nos dice “los jóvenes necesitamos que nos hagan lugar, que nos escuchen” y esta intervención quizás haya sido la que hizo sentido a lo conversado previamente.
