Pronunciamiento en repudio a las violencias por prejuicio hacia las personas travestis y trans

Desde el Observatorio de Géneros, Diversidades y Disidencias del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Córdoba expresamos nuestro enérgico repudio ante los recientes hechos de violencia ejercidos contra personas travestis y trans en distintos puntos del país. Las agresiones grupales ocurridas en los Bosques de Palermo, junto con otros episodios de violencia física y transtravesticidios recientes, exponen la persistencia de una problemática que no puede ser abordada como una sucesión de hechos aislados.

Estas violencias se inscriben en una trama estructural de discriminación, exclusión y vulneración de derechos. Se agravan y encuentran condiciones de legitimación cuando desde las propias instituciones del Estado, y particularmente desde sus más altas autoridades, se promueven discursos de odio, se descalifican las políticas de ampliación de derechos y se pone en cuestión la legitimidad y el reconocimiento de las identidades travestis y trans. Estos discursos tienen una potencia performativa: no solo producen sentidos, construyen representaciones y habilitan climas de intolerancia, sino que también pueden propiciar el pasaje al acto, materializándose en prácticas concretas de hostigamiento, agresión y violencia. No son, por lo tanto, expresiones inocuas ni desvinculadas de sus efectos sociales.

La responsabilidad estatal no se limita a la ausencia o el debilitamiento de políticas públicas de prevención y protección. También alcanza a las acciones y los discursos de quienes ejercen responsabilidades de gobierno cuando, en lugar de garantizar derechos, reproducen estigmas, promueven hostilidad y profundizan la deslegitimación de determinados colectivos. El Estado tiene la obligación indelegable de garantizar la vida, la integridad y la dignidad de todas las personas, y de generar las condiciones necesarias para el ejercicio efectivo de sus derechos.

Como institución que representa a profesionales de la Psicología, entendemos que estos hechos también nos interpelan. Nos convocan a revisar nuestras prácticas, nuestros discursos y nuestros posicionamientos frente a las desigualdades y las violencias. Nuestra responsabilidad ética y profesional no se agota en la atención de los padecimientos subjetivos: implica también reconocer las condiciones sociales, culturales e institucionales que producen sufrimiento, exclusión y vulneración de derechos, y asumir una posición activa frente a ellas. No hay neutralidad posible frente a la deshumanización y la vulneración de derechos.

Reafirmamos nuestro compromiso con los derechos humanos, la dignidad y el reconocimiento de las diversidades. Reclamamos el esclarecimiento de los hechos, la investigación de las responsabilidades correspondientes y el sostenimiento y fortalecimiento de políticas públicas efectivas para prevenir y erradicar las violencias por motivos de género.

Desde la Psicología no podemos ser indiferentes ante los discursos que deshumanizan, los prejuicios que excluyen ni las violencias que ponen en riesgo la vida. La defensa de los derechos de las personas travestis y trans es también una responsabilidad ética, profesional e institucional.

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