En el mundo, existen numerosos estudios sobre psicología de la conducción y del tránsito. Pero pocos de ellos se han especializado en los motociclistas, en especial, en Latinoamérica.

Conducir una motocicleta, en términos generales, significa regirse por las mismas normativas y leyes del tránsito que otros vehículos. Pero, cabe preguntarse, ¿las habilidades de conducción son similares a las de, por ejemplo, un automóvil? Y si no son similares, ¿en qué se diferencian?

Desde esta pregunta nace la necesidad de estudiar el campo de la psicología de la conducción aplicado a motociclistas. Estudio que comienzo a realizar en el año 2012, en Chile, sobre la base de 10 competencias claves:

En el presente artículo, abordaremos brevemente la competencia #3 y #4 de esta propuesta.

  1. MOTOCICLISTA. UN SOLO CONCEPTO QUE ABARCA UNA VARIEDAD DE CONDUCTAS.

¿Todos los motociclistas son iguales? Lo cierto es que no. Y de alguna manera la conducta vial varía de acuerdo al tipo de motociclista del cual se trate. Veamos algunos tipos.

  • Motociclista urbano, que tiene una moto para trasladarse en la ciudad: En general, son personas que han decidido acortar los tiempos y costos de traslados utilizando una motocicleta. La utilizan en el traslado de su casa al trabajo y viceversa y no la utiliza en otros ámbitos (ejemplo salidas o paseos).
  • Motociclista que utiliza la moto como herramienta de trabajo: En esta categoría encontramos, principalmente, aquellas personas que trabajan en servicio de delivery, muchas de ellas en APP’s, sin contratos de trabajo ni remuneración establecida, por lo que sus ingresos se basan en la cantidad de entregas realizadas en largas jornadas de trabajo.
  • Motociclista deportista: En esta categoría se encuentran aquellos que utilizan su motocicleta para competiciones de enduro, velocidad, trial, motocross, etc. Es posible advertir en este perfil, personalidades adictas a la adrenalina o, incluso, síndrome de pontius.
  • Motociclistas de rutas: Que utiliza la motociclista los fines de semana o festivos para salir a pasear a lugares y caminos de distancia moderada a su hogar. Generalmente en grupo y por el día o fin de semana.
  • Motoviajeros / Motoaventureros: Que utiliza su motocicleta para viajes largos o extra largos, algunos incluso viajando por meses o años, descubriendo nuevos caminos o destinos emblemáticos.

En un estudio realizado en Chile sobre el proceso de aprendizaje, el 98% de los motociclistas encuestados señala haber aprendido a conducir su motocicleta sin una capacitación formal. En estos casos, el aprendizaje se basa en los consejos de alguna persona cercana, como amigos o familias.

En efecto, en Chile no existe la obligación de realizar un curso de conducción como requisito para la obtención de licencia de conducir clase C y dicha licencia es única sin diferenciación de cilindrada ni años de experiencias como se exige en otros países.

En este contexto, el aprendizaje se basa en el aspecto técnico de la conducción del vehículo, careciendo de una formación a nivel actitudinal, de conciencia de riesgo o de desarrollo de competencias integrales, ámbitos que pueden ser abordados a partir de la psicología del tránsito y de la conducción.

Es así como se determinaron cuatro etapas en la curva de aprendizaje y su consecuente riesgo de accidentabilidad, las que se explican en la siguiente figura que representa la 3° COMPETENCIA a desarrollar:

Esta imagen señala que las mayores probabilidades de accidentabilidad ocurren en las etapas 1 y 4 cuando el “nivel de consciencia de riesgo” es menor, tanto por el desconocimiento de los riesgos existentes, como por el exceso de confianza por tener mayor experiencia de conducción.

En este sentido el nivel de consciencia de riesgo se entiende como SUBJETIVO y es menester de los profesionales que aportan a la conducción segura, así como de los propios motociclistas, desarrollar una correcta percepción del riesgo.

El fenómeno del riesgo se asocia, además, con los conceptos de seguridad activa y pasiva aplicado a motociclistas:

En relación a la seguridad activa, muchos motociclistas customizan o adaptan sus motocicletas de acuerdo a gustos o usos, por lo que pueden alterar los elementos de seguridad activa del vehículo. Por otro lado, la falta de formación actitudinal o relacionados con los fenómenos cognitivos, psicológicos, emocionales, etc. deviene en mayor riesgo de accidente.

En relación a la seguridad pasiva, en las etapas 2 y 3 se advierte mayor uso de elementos de protección personal que disminuye el riesgo de lesiones en caso de un siniestro.

MOTOCICLISTAS ACCIDENTADOS

Un accidente en motocicleta es potencialmente una experiencia traumática, con un alto riesgo de lesiones o incluso de muerte.

En el caso de sufrir lesiones, muchas veces éstas son de gravedad, con un periodo de recuperación y rehabilitación física de larga data.

En este contexto, los principales diagnósticos psicológicos realizados en víctimas de accidentes en motocicletas, son:

  • TRASTORNO POR ESTRÉS POST-TRAUMÁTICO.
  • TRASTORNO DE ANSIEDAD
  • TRASTORNO DE ADAPTACIÓN
  • DEPRESIÓN

El tratamiento que ha demostrado una importante efectividad ha sido la terapia cognitivo conductual, con la utilización de las siguientes estrategias:

  • PSICOEDUCACIÓN
  • TÉCNICAS DE RELAJACIÓN
  • TÉCNICAS DE RESPIRACIÓN
  • REESTRUCTURACIÓN COGNITIVA
  • DESENSIBILIZACIÓN SISTEMÁTICA
  • TÉCNICAS DE EXPOSICIÓN

Sobre la autora

Valeria Vollmer. Psicóloga. NR 192324. Universidad Católica de Chile. Valeria, además de psicóloga es motoviajera. Ha liderado interesantes proyectos relacionados con la psicología de la conducción aplicado a motociclistas, realizando charlas de conducción segura y prevención de accidentes. Realiza evaluaciones psicológicas en víctimas de accidentes que dan cuenta de las principales afectaciones en el plano psicoemocional. Realiza psicoterapia a accidentados en motocicleta, atendiendo principalmente personas con diagnósticos de Trastorno por estrés post traumático, trastorno de adaptación, trastorno de ansiedad, depresión, todos como consecuencia de los accidentes.