Durante todo el mes de junio, por iniciativa de la Asociación Americana de Fertilidad, se celebra una de las iniciativas más desafiantes de la vida moderna: los cuidados de la fertilidad humana. La finalidad es tomar conciencia de la importancia del enorme don que significa la capacidad de procrear y cuál es la forma de cuidar de ella.

Entrevista realizada por el equipo de trabajo de la Comisión de Reproducción Asistida del Colegio de Psicólogas y Psicólogos de la Provincia de Córdoba, a la Dra Virginia Maccari

¿Has observado diferencias a nivel emocional entre los distintos usuarios que consultan con  diferente diagnóstico y condiciones biológicas?

Como ya sabemos en la esfera emocional no hay un patrón común para todas las personas. Hay ciertos diagnósticos o condiciones reproductivas que tienen un mayor impacto emocional que otras, pero considero que depende mucho de cada persona como lo tome y que habilidades tenga para manejar esa situación. Creo que lo que mayor impacto emocional produce es la perdida de la función reproductiva o cuando hay que recurrir a gametos donados (sea óvulos o semen).

Según tu experiencia; ¿Cómo ha repercutido en el tratamiento de TRHA que la usuario o usuario  comience tratamiento psicológico?

El acompañamiento por parte de un psicólogo/a formado en técnicas de reproducción asistida me parece sumamente beneficioso. Genera un marco de mayor contención emocional y brinda herramientas para transitar el proceso de la mejor manera, disminuye la ansiedad, aceptando de mejor manera las dificultades que puedan presentarse y acompañando también en los momentos de felicidad cuando hay resultados positivos. Muchas veces el  estar transitando un tratamiento de fertilidad también puede afectar los vínculos, la autoestima y esto puede tener un efecto negativo en los resultados. 

¿Observas diferencia en cuanto el grado de adherencia a los tratamientos médicos entre los usuarios que realizan terapia psicológica y los que no?

Me ha tocado asistir a varias pacientes mujeres que tienen mucho temor a enfrentar un tratamiento de fertilidad de alta complejidad, por diferentes razones: por pensar que puede ser muy invasivo, doloroso, afectarlas físicamente, hormonalmente, miedo a lo desconocido, a la repetición de experiencias difíciles, etc. y con el acompañamiento medico y psicológico pudieron cambiar el modo de atravesar el proceso, más allá de los resultados. 

¿Qué sostiene en el tratamiento a aquellos usuarios que acuden con diagnósticos más complejos?

Lo que sostiene a los pacientes y me animo a decir, en cuanto a mi experiencia, a las mujeres principalmente es el gran deseo de ser madres y de poder lograr ese embarazo tan buscado.

¿Qué observas en los usuarios a nivel psicológico durante la primera consulta?

Generalmente cuando los pacientes  llegan a la consulta con el especialista en fertilidad es porque ya traen un recorrido de consultas previas y muchas veces bastantes frustrantes, asociado a un abanico amplio de emociones y creencias muchas veces erróneas.

¿Cómo es usualmente la demanda de las personas que llegan a la primera consulta?
¿De qué se habla primero en general, del deseo de un embarazo, de maternidad, de un bebé, de familia, de un hijo/hija o de la problemática ( por ejemplo, del tiempo de búsqueda, de patologías previas, de las condiciones particulares de la persona o pareja, etc.)?

En la primera consulta los pacientes hablan de su deseo reproductivo, puede ser por infertilidad de pareja, por deseo gestacional en un proyecto monoparental o parejas del mismo sexo y también puede ser para evaluación de preservación de fertilidad previo a un tratamiento oncológico o quirúrgico que puede afectar negativamente su función reproductiva. Los motivos de consulta son muy diversos hoy en día en el área de fertilidad y ya no nos centramos solo en la mujer, sino que el varón ha tomado un gran protagonismo también.  En esa primer consulta se recaban todos los datos personales de cada individuo y sus antecedentes familiares, si consume alguna medicación, como es su estilo de vida, si consume algún toxico, antecedentes de infecciones de transmisión sexual, si tienen cirugías previas, etc. y de acuerdo a todo eso se solicitan los estudios pertinentes para ya en una segunda consulta poder arribar a un diagnóstico presuntivo o a realizar un asesoramiento de acuerdo a cada caso. 

¿Cuáles, en tu experiencia, son las preguntas claves que toda persona que consulta por primera vez debería hacer al médico especialista?

Aunque pueda resultar obvio, asegurarse de que este con un médico especialista en medicina reproductiva avalado por nuestra sociedad (SAMER), porque eso le va a dar la garantía de que el profesional está capacitado, supervisado, actualizado y va a poder realizar el asesoramiento adecuado en el menor tiempo posible. En esa primera consulta se trata de generar un ambiente de confianza entre el médico y los consultantes y generar el espacio para responder las dudas e inquietudes, por ejemplo: para que son solicitados tales estudios, con qué finalidad, si con esos estudios se va a llegar a un diagnostico, y todas las dudas que puedan surgir de acuerdo a cada caso. 

¿Cómo reaccionan los usuarios ante el diagnóstico y plan de tratamiento propuesto?

Esto depende muchas veces cual es el diagnostico, no es lo mismo decirle a una mujer joven que tiene una menopausia prematura que decirle que no está ovulando todos los meses por algo reversible! Tienen impactos emocionales muy distintos. De todas formas mucho/as pacientes reaccionan de buena manera en el sentido que les hago ver lo positivo: que existe una solución, que la problemática que presentan tienen un camino y una terapéutica. Es cierto que en cuestiones biológicas y más en la parte reproductiva uno no puede “garantizar” los resultados, pero de acuerdo a cada caso podemos asesorar de los porcentajes y probabilidades. Para otros es más difícil de asimilar , porque sienten que llegar a un tratamiento de fertilidad es algo frustrante, que va en contra de la naturaleza, les lleva más tiempo aceptarlo y seguir adelante.  Es en estos casos donde considero aún más necesario el acompañamiento terapéutico con un especialista psicólogo en el área. 

¿Hay algún momento particular en que las personas tiendan más a abandonar el tratamiento?

Generalmente el abandono de los tratamiento se da cuando para lograr un embarazo la mujer debe pasar por muchos intentos, me refiero a varios procesos de estimulación ovárica, transferencias embrionarias  y los resultados no son los esperados, se vuelve muy frustrante y eso desmotiva y cuesta retomar otro intento con actitud positiva. Otro motivo suele ser la falta de cobertura de los tratamientos por parte de las obras sociales o prepagas, los pacientes no pueden pagar los costos de los mismos y eso genera abandono o que intentos sean muy espaciados y el tiempo es muy valioso cuando hablamos de edad reproductiva en ambos sexos, pero en la mujer es mas critico.

¿Hay resistencia en los usuarios ante la sugerencia de acudir a ovodonación? ¿Cuáles son las creencias, mitos y fantasías más comunes entre los consultantes?

La Ovodonación tienen una carga emocional importante y la aceptación de este tipo de técnica muchas veces depende de que camino haya recorrido la mujer o la pareja previamente. En algunos casos la OD llega posterior y como última instancia luego de varios intentos sin éxito con óvulos propios y otras veces es la primera indicación, en este último caso es donde más cuesta y cuanto más impacto emocional genera. En la OD además de resignar la carga genética el paciente tiene que enfrentar muchas dudas, temores y fantasías, como por ejemplo: se parecerá a mi? ese niño me querrá? No me rechazara si sabe que no lleva mis genes? Lo querré de la misma manera al saber que no aporte mis óvulos? Tengo que contarle como fue concebido? Debo decirle la verdad, a qué edad?  Mi familia y amigos deben saberlo? La OD es lo mismo que la adopción? Entre otras. Por todo esto es que siempre recomendamos y trabajamos con un sostén psicológico para los pacientes cuando recurren a donación de gametos.

¿Qué porcentaje de éxito tienen los tratamientos?

El éxito de los tratamientos de fertilidad están ligados principalmente a la edad de la mujer y la calidad de sus óvulos. No es el único factor que influye a la hora de un embarazo, pero sí el más importante. Cuando los médicos hablamos de porcentajes de éxitos nos estamos basando en la edad de esa mujer que consulta, después existen muchas variables que pueden afectar o condicionar los resultados. De por si en nuestra especie y en parejas sin dificultad para embarazar la probabilidad de embarazo por ciclo antes de los 35 años es del 25% aproximadamente y después de los 40 años disminuye a un 10% aprox. En los tratamientos de fertilidad de alta complejidad (Fertilización In Vitro) la probabilidad de embarazo transfiriendo buenos embriones en mujeres de 35 años o menos es de un 40-45% , de 36 a 39 años un 25-35% y después de los 40 años es de 20% o menos. Con la OD las probabilidades son mucho mayor y pueden llegar hasta un 65-70% de probabilidades de embarazo por cada transferencia embrionaria, así mismo muchas veces se requiere de más de un intento. En caso de técnicas de baja complejidad como la Inseminación Intrauterina donde la fecundación debe darse de manera espontánea en la trompa de la mujer el porcentaje de éxito es bajo. En la actualidad debido a que las mujeres consultan cada vez a mayor edad para buscar su primer embarazo las técnicas de baja complejidad son poco indicadas. 

¿Observa cambios significativos en los usuarios al momento de pasar de un tratamiento de baja complejidad a otros de alta complejidad? ¿Qué tipo de cambios?

Las técnicas de baja complejidad como la inseminación intrauterina en la actualidad tiene indicaciones muy puntuales y cuando les comentamos a los pacientes las probabilidades de éxito de un tratamiento de baja y uno de alta complejidad muchas veces son los mismos pacientes que prefieren directamente realizar una de mayor complejidad. Es habitual escuchar por parte de los pacientes  que sienten un “alivio” cuando decidimos pasar a mayor complejidad porque les da mayor seguridad y esperanzas. Sienten que el tiempo se acorta para la llegada del embarazo. 

¿Has observado en los últimos años un aumento de consultas monoparentales u homosexuales? ¿Tiene en cuenta cuestiones específicas para estos casos? ¿Qué tipos de dudas o consultas observa?

En los últimos años han aumentado las consultas de parejas del mismo sexo y de madres solteras por elección que encaran un proyecto de familia. Creo que la Ley de reproducción asistida (Ley nacional Nº 26.862) fue clave en permitir que toda persona cualquiera fuera su orientación sexual o estado civil pueda acceder a estos procedimientos para poder tener un hijo. La consulta siempre se desarrolla en el mismo marco de respeto sea quien sea que la realice y se trata de brindar todas las alternativas disponibles y la que más se adapte a las necesidades de esa persona o pareja. Hoy los más desfavorecidos son las parejas de varones o varones solos que necesitan de un vientre para llevar adelante un embarazo y no existe todavía en nuestro país una ley que regule los “vientres de alquiler o gestación solidaria”, sin embargo gracias a varios fallos favorables de la justicia se pueden realizar este tipo de tratamiento previo trámite judicial. En nuestro país el vínculo jurídico-filial del niño nacido por técnicas de reproducción asistida no lo determina la carga genética sino  la voluntad procreacional instrumentada por la o las partes intervinientes en el consentimiento informado.

¿En tu experiencia, qué acciones y actitudes de la persona que funciona como referente afectivo (esposo/a, pareja, familiar, amiga/o, etc.) promueven la estabilidad emocional/social de la persona que va a realizarse una intervención médica en el marco de un tratamiento de RA?

La persona que funciona como referente afectivo debería tener una actitud empática, compasiva y no juiciosa (crítica) de los cambios emocionales por los que atraviesa la persona que debe realizarse la intervención médica.

¿Cuáles son los criterios que consideras a la hora de sugerir una derivación o interconsulta con el área de psicología?

Considero que sería conveniente que existiera de rutina la entrevista psicológica en los pacientes que están atravesando dificultades reproductivas y a la vez  no siempre es bien aceptada por los pacientes de primera instancia esta recomendación. Recomiendo la interconsulta con un psicólogo especialista en fertilidad cuando observo que la paciente o alguno de los miembros de la pareja presenta dificultades emocionales que no solo afectan el cumplimiento y efectividad del tratamiento sino también su calidad de vida. Creo que el espacio de diálogo que se genera en la consulta psicológica aporta un sostén importantísimo a las personas para lidiar con las dificultades de los tratamientos de una manera más efectiva. Es un espacio donde pueden poner en palabras todos los sentimientos que los atraviesan y que no se da en otro contexto.  

Muchas personas tienen familiares, compañeras/os de trabajo, amistades que se encuentran realizando un tratamiento de TRAH y a menudo tienen dudas sobre cómo abordar el tema de manera empática ¿Qué información con respecto a la reproducción humana asistida crees que debería tener más difusión para ayudar en la socialización de estos tratamientos y la construcción de una red social de contención?
¿Qué consejo te gustaría darle a la comunidad en relación a la salud reproductiva?
Es importante generar espacios de información y difusión abiertos a la sociedad  para derribar mitos, confrontar creencias erróneas y para comenzar a entender que el proceso de la concepción no tiene que ser solo “natural” para que sea válido. Debemos aceptar que los cambios culturales llevaron a una postergación en la mapaternidad y como consecuencia de ello las personas deben recurrir más a los tratamientos médicos.

Sobre la autora

Dra Maccari Virginia
Medica especialista en tocoginecologia y Medicina reproductiva por SAMER
MP: 30451/5
IG @dra.virginiamaccari
Mail: [email protected]