Sabemos que la pandemia nos sorprendió, es algo que nadie esperaba, y que tuvo y tiene efectos sumamente traumáticos para muchas personas, las que han perdido seres amados, las que se han contagiado y lo han superado, los que no podían ir a trabajar, los que no podían ir al colegio, etc. La pandemia por el covod-19 y las medidas de aislamiento impactaron en la vida de todas las personas a nivel global, pero para los adolescentes en estos tiempos, esta coyuntura los encuentra en una etapa de pleno desarrollo y crecimiento, de transición de la infancia a la edad adulta, con cambios físicos, emocionales y mentales. En tiempos en que deberían estar yendo a la escuela y compartiendo momentos con sus pares, los y las adolescentes están adaptándose a una nueva forma de estudiar y de conectarse con los demás.
La pandemia y el aislamiento no solo cambiaron la forma en la que los y las adolescentes cursan sus estudios, sino también la forma en la que pasan su tiempo libre y de recreación, se conectan con sus amigos y se relacionan con su familia. Los sentimientos que prevalecen entre los y las jóvenes en estos tiempos de cuarentena son aburrimiento, preocupación, incertidumbre y ansiedad, no poder realizar sus actividades y permanecer todo el tiempo en casa.
A pesar de esto, para muchos de ellos y ellas, este tiempo es una oportunidad para reconectarse con viejos pasatiempos y aprender nuevas habilidades. Empezó la temporada de entrenar en casa, de hacer manualidades, de tutoriales de clases de yoga, de clases de cocina, las clásicas maratones de series en las distintas plataformas. Descubrir nuevas pasiones, nuevas habilidades, la creatividad, poner en funcionamiento otras zonas del cerebro que quizás permanecían adormecidas, son algunas de los aspectos expresados por los adolescentes.
Además de la necesidad de extremar las medidas sanitarias de prevención, como sabemos y como lo hacemos, se destaca la importancia de acompañar y dar contención emocional a los y las adolescentes en este contexto. El diálogo con ellos y ellas es fundamental para que dimensionen los riesgos, sin entrar en pánico, sin generar mayor alteración de las emociones, escuchar sus preocupaciones, responder a sus preguntas, animarlos a expresar y comunicar sus sentimientos, y enseñarles hábitos saludables al compartir con amigos y amigas, es la mejor red de contención emocional y sostén.
Es importante que de cada crisis, se aprenda. Y la realidad es que los y las adolescentes han puesto todos sus recursos psíquicos y emocionales en juego para poder lograrlo, para intentar enfrentar el aislamiento, los cambios y también es fundamental sacar los aspectos positivos dentro de los negativos, como por ejemplo, pasar más tiempo con sus familiares, reencontrarse, reconocerse, conocerse, implementar estrategias para que la convivencia no se torne insostenible, valorar momentos que tal vez anteriormente no existían en el seno familiar. Escuchemos sus voces. Propiciemos un entorno de contención emocional y no tengamos miedo de pedir ayuda profesional. La intervención profesional buscada a tiempo es una de las mejores maneras de ayudarlos.

Sobre la autora.

Fernanda Curtó. Lic. en Psicología M.P. 4787. Abordaje clínico infanto-juvenil y de adultos. Abordaje jurídico como perito psicóloga oficial del poder judicial. Actualmente ejerzo en consultorio privado y realizando pericias psicológicas.